Por: Axel Chávez
El movimiento
estudiantil #YoSoy132, cuya primicia era exigir la democratización de los
medios de comunicación, paso de ser apartidista para unirse a la corriente política y social que profesa una apatía, por no aseverar odio u aborrecimiento, hacia el
candidato del Partido Revolucionario Institucional que busca regresar al máximo
cargo de nación después de 12 años de ausencia.
Evitar que un aspirante
presidencial pueda ser impuesto por la oligarquía del país y los poderes
fácticos presentes en los tres niveles de gobierno, es el argumento por el que
las cúpulas estudiantiles, mediante el voto, tomaron la postura que ahora profesan:
Anti Peña Nieto y anti PRI.
El siguiente paso
podría ser –es una especulación- adherirse al Movimiento de Regeneración
Nacional, o al menos mostrarse abiertamente a favor del candidato Andrés Manuel
López Obrador, surgido de la vieja estructura del tricolor, filas que abandonó
al no recibir por parte del expresidente Salinas la candidatura al gobierno de
Tabasco, la cual, ya con el PRD, perdió en dos ocasiones.
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| Especial |
La comunidad estudiantil
está integrada en su mayoría por simpatizantes de AMLO, aunque en Hidalgo, por
ejemplo, esté la hija de una candidata al senado por el PAN, Xóchitl Gálvez,
cuyo argumento, tal vez justificable, refuta que antes de ser descendiente de
algún actor político, es una ciudadana con el derecho de adherirse a cualquier
movimiento.
#YoSoy132, en muchos
puntos del territorio nacional, está formado por jóvenes ávidos de justicia,
que buscan una realidad distinta a la de los episodios históricos de la nación.
Tristemente, la rebelión –entiéndase rebelión no en término peyorativo- ha
tomado un curso a favor –consiente o inconscientemente- de un grupo de poder
que pregona la bandera del cambio verdadero, visto por miles y diez miles, a su
juicio, como sinónimo de resurrección.
Es innegable que los
institutos políticos se han aprovechado de un grupo que era apartidista (si aún
lo es hay una contradicción ideológica y discursiva) para fortalecer sus
preferencias electorales. El mal que impera en el espíritu de cualquier
mexicano, y que pudo exhibirse en el alumnado, debe incluir a los partidos de
uno dos o tres colores; de soles y acciones (nacionales), de falta de educación
y de supuesta conciencia ecológica, al igual que de revoluciones sólo a
favor de instituciones deficientes. De estar
a favor sólo de un poder, que ninguno es favorecido por sus actos en algún
estado, hablaría de una falacia a la iniciativa de expandir por todos los lares
la verdad y el conocimiento.
#YoSoy132, un suceso
histórico en los procesos electorales, debe mantenerse ajeno a los partidos;
por más que cada integrante, de acuerdo a sus intereses, sea partidario de
algún grupo político, acto que es respetable. Aborrecer a algún color es mentir
sobre la pluralidad y respeto, amar a otro y por consecuencia denostar a los
demás es mostrar una intolerancia a las ideas ajenas, que son tan válidas como
las propias.
El punto es analizar,
con la capacidad cognoscitiva que debe tener quien ha cursado la educación
superior, todos los que han cimentado la malaria que domina a México en cada
sector social, y que ha dado origen a cada una de sus deficiencias. Si no es
así, no hablaríamos de un movimiento ideológico y, por el contrario, aunque se
niegue o se desconozca, de uno partidista al servicio de una estrategia de
campaña.
...Publicado en el blog de Diario Criterio el Domingo 10 de junio de 2012
El contenido de este artículo corresponde a la opinión personal del autor

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